jueves, 17 de mayo de 2018

Nubes de palabras: una observación etnográfica sobre los análisis de la coyuntura económica argentina

Estos días se volvió inevitable encontrar comentarios sobre la turbulencia económica que atravesamos en medios de papel y electrónicos.

A medida que procesaba esos comentarios, empecé a notar una sensación bastante curiosa. Al principio, no sabía bien qué era. Gradualmente, fue emergiendo una suerte de patrón, que intentaré describir a continuación.

1) La manera de enfocar la cuestión es realmente extraña

-En general, los comentarios rehúyen describir secuencias de hechos. Se enfocan en instantes o coyunturas. Y olvídense de remontarse más de una o dos semanas hacia el pasado para explicar lo que ocurre hoy.
-Cuando condescienden a describir secuencias, lo hacen con una especie de rechazo a la noción misma de causalidad.
-Es decir que cuando presentan eventos sucesivos, lo hacen intentando evitar a toda costa comprender o explicar cómo fue que cada etapa llevó a la que le sigue.

2) Hay una actitud evitativa hacia el núcleo de cada cuestión. Si se habla de economía, casi nunca se alude a cifras concretas (el famoso "debe y haber" de contabilidad básica). Se habla en lugar de ello sobre cuestiones laterales, sin llegar jamás al nucleo del tema.

Para hacer nuevamente una analogía: imaginemos que se le pide a una persona que describa el núcleo terrestre. Y esta persona, en vez de responder que el núcleo terrestre está compuesto de hierro, níquel, iridio y osmio, se pone a describir detealladamente vastas áreas de la selva amazónica, la tundra siberiana, dos pueblos de Cantabria, las planicies heladas del norte de Canadá y los médanos del desierto de Gobi. Todo, menos el núcleo.

Es como si el centro de cada tema fuera un punto ciego. Y esos puntos ciegos no son al azar. Pareciera haber una ley de repulsión magnética: cuanto más fundamental es un tema para comprender la situación, más se lo evita.

3) En paralelo, hay un énfasis en las cuestiones emocionales de los funcionarios involucrados. En lugar de analizar parámetros racionales o abstractos, el foco se pone en si tal decisión le agradó a X, a si le permitió lograr el favor de Z, o hizo enojar a Y. Ejemplo: "Desde que X implentó tal decisión, se lo ve más seguido en la casa de fin de semana de Y."

4) También es muy común buscar culpas. Recién vi el comienzo de una entrevista. Un economista describía la actual situación ante un periodista en términos bastante exactos. Yo (poniéndome en el lugar del periodista) esperaba más preguntas sobre parámetros económicos. Pero no. Antes de indagar nada más, la pregunta fue: "Pero decime... ¿el gobierno no tiene la culpa de nada?"

5) Luego, se intenta atribuir intención o agencia a todo lo que ocurre. Esto lo noté más en conversaciones con gente que en notas de medios, pero es recurrente. Se atribuye toda situación que ocurra a designios nefastos. Se busca una intencionalidad detrás de todo lo que ocurre (absolutamente todo). Estas afirmaciones parten de conclusiones que el informante cree haber deducido por su cuenta ("Esto pasa porque X [está en complicidad / está haciendo negocios] con Y") o bien "esto ocurre porque que aquí un plan. Nos quieren someter."

6) Esto da para analizarlo en más extensión: la idea de que "nos quieren someter" es recurrente.

7) Hay una proclividad por el presente.  Imagino que tiene algo que ver con el punto 1. Pero los análisis rara vez describen lo que está ocurriendo hoy como la consecuencia de una serie temporal que abarque  más de 24hs o a lo sumo un par de semanas. Es como si viviéramos en un eterno hoy: como si el pasado no existiera, o no importara, y el futuro fuera totalmente irrelevante. Es algo realmente muy extraño

8) Por todo lo anterior, hay una falta de apreciación notable al dimensionar los hechos. Se barajan factores de una magnitud absolutamente disimil como si tuvieran todos exactamente el mismo peso. Es como si a una persona la hubiera atropellado un tren. Y los médicos dijeran que murió por aplastamiento. Y entonces alguien dijera : "¿Cómo saben que murió porque lo pisó el tren? Miren que estaba resfriado!"

9) Hay una necesidad de personalizar todo e instanciarlo en personas y llevarlo al plano de la vida social de funcionarios. -La mayoría de los análisis se convierten enseguida en una enumeración de reuniones y vínculos personales. Por ejemplo, muchas observaciones sobre macroeconomía degeneran rápidamente en esto:
En este sentido, es importante señalar que ayer a la tarde, el funcionario A se reunió con el funcionario B. Se los vio tomando un café en el bar W de la calle L. Como se sabe,  B tiene mucha influencia sobre C. Y a C se lo vio charlando con A en el despacho de T. Que a su vez es amigo de F. Pero F siente que A tiene demasiada influencia sobre U, sobre todo desde que S lo nombró para el puesto X. Entonces B le dijo a C que no hable con F, sino con J. Porque como todos saben J es muy amigo de C porque sus esposas [van juntas al gimnasio / tienen una empresa de catering / son primas segundas / hacen sushi de Atún ]. 
Por supuesto que hay múltiples y honrosas excepciones a todo lo de arriba; periodistas extremadamente capaces que no incurren en los items de esta lista, personas comunes que piensan con agudeza y analistas de primera línea a los que siempre es un placer escuchar o leer. (*)

Asimismo estos rasgos no pertenecen exclusivamente a ningún sector o gremio. Es un fenómeno cultural, no partidario. Y me pregunto si ese fenómeno no será una de las causas de que nos llevó, en primer lugar, a la actual situación. Como siempre, tengo más preguntas que respuestas.

Sin embargo, mi sensación persiste.

¡Hasta pronto!











domingo, 14 de enero de 2018

Los sueños de nuestras máquinas


Yoshua Bengio, experto en "machine learning"
"Para que las máquinas puedan aprender de una manera similar a los humanos, necesitamos avanzar  en nuestras investigaciones sobre aprendizaje autónomo.

Una manera de establecer la capacidad de aprendizaje de una computadora consiste en presentarle muchas imágenes, por ejemplo, de distintos modelos de autos y luego pedirle que ´sueñe´ con un nuevo modelo, es decir que imagine un nuevo modelo de auto que no haya visto nunca antes. Si la computadora responde entonces con una imagen razonable y detallada de un auto, que es a la vez distinta a todos los autos que había visto antes, entonces eso significa que ha la computadora ha comprendido la naturaleza de un auto, el significado de qué es un auto a un nivel suficientemente de profundidad.

Esto ya lo hemos logrado. Nuestras computadoras ya sueñan, pero lo hacen aún de manera difusa. Sus sueños no son aún lo nítidos y ricos que quisiéramos. Los humanos somos capaces de imaginar, durante nuestra vida cotidiana, experiencias que aun no hemos vivido. Hacemos esto todo el tiempo, continua e inconscientemente. Por  ejemplo yo soy perfectamente capaz de imaginar las consecuencias que tendría para mí meterme en una calle manejando de contramano. Afortunadamente, no necesito pasar personalmente por esa experiencia para reconocer su peligrosidad.

Pero si nosotros, como humanos, sólo puidiéramos aprender como las computadoras lo hacen actualmente entonces no seríamos capaces de preveer ese tipo de situaciones. Nuestra imaginación nos permitiría solamente imaginar permutaciones interminables de situaciones que ya experimentamos.

Nuestro objetivo con la investigación sobre el aprendizaje autónomo es ayudar a las computadoras a soñar, a que puedan usar su conocimiento para predecir lo que puede ocurrirles en el futuro, no solo para generar permutaciones del pasado.

Esta es una habilidad mental crítica, no solo para la inteligencia artificial. Es, de hecho, el impulso que lleva a la ciencia tal como la conocemos a ser lo que es. El objetivo del método científico es la generación de  explicaciones causales genéricas a partir de una serie de obsrevaciones limitadas.

En otras palabras, nuestra meta es crear máquinas que funcionen como pequeños científicos, es decir: como niños pequeños. Tal vez nos tome décadas llegar allí, pero esa es el punto al que lleva nuestra actual trayectoria de investigación."

-Yoshua Bengio, en el reciente libro de O´Reilly titulado "El futuro de la inteligencia artificial"

The Future of Machine Intelligence

jueves, 11 de enero de 2018

El Señor de los Anillos: TIMERMAN, FRODO, SARUMAN

Ante esta noticia que estuvo dando vuelta en los diarios esta semana...


Recordé esta escena que ocurre hacia el final de "El Señor de los Anillos", de J.R.R. Tolkien. El contexto es el siguiente:  Frodo se encuentra con Saruman en la Comarca de los Hobbits. Saruman le dice que está contento por todo el mal que ha hecho:
"He hecho muchos daños en vuestra aldea" -dijo Saruman- "que os será difícil reparar o deshacer aún durante todas vuestras vidas. Y será un placer para mí recordarlo, y resarcirme así de las injurias que he recibido."
"Bueno, si eso te da placer... " -respondió Frodo-, "Te compadezco. Aunque me temo que será solo un placer en el recuerdo. ¡Márchate de aquí inmediatamente y no vuelvas nunca más! ¡Márchate de aquí, Saruman y por el camino más corto!"
Saruman se volvió como si fuera a partir... Pero en el momento en que pasó cerca de Frodo, un puñal le brilló en la mano, y lanzó una rápida estocada. Pero esta rebotó contra cota de malla que Frodo llevaba oculta bajo sus ropas, y el puñal se quebró en dos, con un golpe seco. Una docena de hobbits, con Sam a la cabeza, se abalanzaron sobre Saruman y lo derribaron. 
-"¡No, Sam!" -lo frenó Frodo- "No lo mates, ni siquiera ahora. No deseo verlo morir de esta manera indigna. Ha perdido su paz y su salud, y devolvérselas está ahora más allá de nuestro alcance. Pero perdonémoslo y dejémoslo ir, con la esperanza de que algún día pueda recobrar ambas..
Ante estas palabras, Saruman se irguió. Clavó sus ojos en Frodo. Tenía una mirada extraña: mezcla de admiración, de respeto y de odio:
--"Has crecido, mediano"--le dijo a Frodo--"Sí, has crecido mucho. Te has vuelto sabio, y cruel. Me has despojado de mi venganza, y encima de eso mi vida será a partir de ahora un camino de amarguras, sabiendo que te la debo a tí. ¡A tí, y a tu compasión! ¡La odio tanto como te odio a ti!"
-J.R.R. Tolkien, THE LORD OF THE RINGS