lunes, 28 de septiembre de 2015

El país de octubre

Hace meses y meses que el foco del país entero está puesto en "Octubre", tiempo del que se habla como si fuera una bisagra en el tiempo y el espacio. 

En efecto, el 26 de Octubre habrá elecciones presidenciales. Los vaticinios de qué ocurrirá después de esa fecha son tan disímiles y ambiguos como los que solían pronunciarse en Delfos.


Para  contrastarlos, se me ocurrió hacer una búsqueda en Google. Y lo que encontré fue lo siguiente:

Para después de octubre...
-Algunos afirman que "habrá un país muy similar al actual" en tanto que otros sostienen: "todo va a cambiar"
-Algunos creen que "no hará falta ningún replanteo" pero otros dicen que"tendremos que repensar muchísimas cosas".
-Algunos piensan que"todo va a ir mejorando"; otros anuncian que "todo va a empeorar""
-Un analista anuncia que"los presidenciables convergerán." otro que "habrá mucha más diversidad y disenso"
- Un diario afirma:"No hará falta ballotage. Habrá un claro ganador". El mismo día otro periódico dice: "Sin duda habrá una segunda vuelta".

...A tal punto divergen y chocan estos anuncios, que terminan resultando todos igual de (im)probables. Lo cual nos deja sumidos en un ámbito de enigmas e incertidumbres. Es como si octubre fuera una región de eterno presente, más allá de la cual resulta imposible predecir o siquiera imaginar qué va a suceder. lo que en astrofísica llamaríamos "un horizonte eventual". Pocos lo han notado, pero esta situación remite y remeda a uno de los libros más extraños del autor de Crónicas Marcianas, Ray Bradbury, titulado, precisamente:


El libro está a medio camino entre el horror y la fantasía. Y, según el mismo Bradbury: 
El País de Octubre es un país donde siempre está haciéndose tarde. El país donde las colinas son niebla y los ríos neblina; donde el mediodía pasa rápidamente, donde se demoran la oscuridad y el crepúsculo, y la medianoche no se mueve. Es un país que es principalmente sótanos, subsótanos, carboneras, armarios, altillos y despensas alejadas del sol. Un país que habitan gentes de otoño, que sólo tienen pensamientos otoñales. Gentes que pasan por las aceras desiertas con un sonido de lluvia.
Un octubre de niebla y lluvias encaja perfectamente con el clima que cabe esperar para ese mes en el hemisferio norte. Así que no tiene nada de raro que Bradbury haya decidido llamar a su libro "El país de Octubre", mes que para él sería sinónimo de otoño,

Pero en el hemisferio sur las estaciones son precisamente opuestas, y en la Argentina, octubre es un mes de primavera, todavía con algunas lluvias y fríos, pero ya tendiendo al sol que se viene. ¿Por qué, entonces, al traducir al castellano este volumen tan tenebroso, le mantuvieron en el título este rasgo que a nosotros nos resulta tan ajeno? Simple: porque seguramente fue traducido al castellano en España, país también perteneciente al hemisferio norte y que comparte por lo tanto las estaciones del año con norteamérica. Allí también Octubre es gris y oscuro.



En nuestro hemisferio sur, sin embargo, la idea de una primavera neblinosa siempre me pareció rara, inquietante- ¿Tinieblas en pleno octubre? ¿Oscuridades en primavera? Esto le sumaba, a un libro de por sí misterioso, un aire de paradoja..

Quizá por eso recuerdo este libro de Bradbury aquí y ahora. En este Buenos Aires apropiadamente lluvioso, en estas semanas en las que parece estar siempre haciéndose tarde.



En el futuro, dicen algunos, algunos, habrá sol; otros dicen que habrá lluvias, otros afirman que nada cambiará, otros que solo habrá tinieblas. Yo por mi parte tengo más preguntas que respuestas. En todo caso, y al parecer, habrá que esperar. Porque, citando nuevamente a Bradbury,

"el interés se mantendrá hasta la medianoche de uno de los últimos días de octubre"



2 comentarios :

  1. * Brillante Desarrollo Lograste, Querido Martín; te Sigo desde el Programa del Memorable "Pepe Eliaschev".. Abrazos de JuanCa.

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  2. Excelente todos los envíos. Este capítulo especialmente El país de octubre un hallazgo y un análisis espectacular-. Gracias Martin.




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