miércoles, 18 de marzo de 2015

El poder predictivo de Oesterheld: "cascarudos" y "teledirectores"

En 1957, Héctor Germán Oesterheld imaginó para su historieta El Eternauta unos enemigos terribles: los "cascarudos", manejados por los manos a control remoto, mediante un aparato que llevan clavado:


Como afirma Juan Salvo "no son otra cosa que  ´robots´ vivos", a lo que Franco, el tornero, responde:


En efecto, el "teledirector" le otorga a los manos un control total sobre las acciones de los cascarudos.

Casi sesenta años más tarde, esta ficción de Oesterheld se ha hecho realidad. Científicos de la Universidad de Berkeley le han colocado un "teledirector"a un cascarudo real. El "teledirector" pesa apenas más que un clip de abrochadora y consiste de un microcontrolador y un receptor inalámbrico.



Es, asimismo, un equipo menos cruento que el que imaginó Oesterheld, ya que estimula directamente los músculos de las alas del insecto para direccionarlo, sin afectar su sistema nervioso. El resultado es un "robot vivo" capaz de volar con gran precisión. 



A diferencia de las pesadillas de Oesterheld, los científicos imaginan aplicaciones benéficas: entre otras, de rescate y salvación. A los cascarudos se los podría equipar, entre otros items, con sensores de temperatura. En casos de derrumbe por accidente o terremoto, serían entonces capaces, por ejemplo, de detectar inmediatamente a cualquier persona bajo los escombros, y solicitar el auxilio necesario para ayudarla a salir.




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