martes, 18 de noviembre de 2014

Recordando a Pepe

Siempre digo que la muerte es un milagro al revés: un espacio insondable,imposible de abarcar con palabras. Más aún en el caso de un ser como Pepe, que dedicó su vida a ellas, y especialmente con esta partida tan repentina, que nos deja a todos sumidos en un perplejo silencio.



Sé, en todo caso, que Pepe detestaría que ese silencio se prolongue; me queda claro que la mejor manera de homenajearlo es continuar comunicando y tratando de contribuir a la cultura y al pensamiento. De lo contrario, si estuviera aquí y me viera callar por mucho tiempo, Pepe sin duda me diría -como hizo muchas veces-: "Dejate de romper la paciencia".


Mis recuerdos de Pepe se remontan a mis comienzos como escritor; mucho antes de conocerlo en persona, compartíamos curiosamente un espacio: mis primeros aportes sobre linguística, allá por 1994, fueron en una publicación ahora extinta y ya mítica, la revista Idiomanía: análisis de los idiomas del mundo, en la que yo escribía artículos como este: 


El señor de los idiomas: el lenguaje en la obra de J.R.R. Tolkien.
Uno de mis primeros artículos en IDIOMANÍA.
En la contratapa de esa revista, solía aparecer el siguiente anuncio:



Quiero enfatizar esa descripción, que para mí sigue representando a todo lo que hizo Pepe:




En 2011, le pedí a Pepe que presentara en el MALBA mi libro sobre la lápida de Borges. Sabía que le habían gustado algunos escritos míos, y decidí preguntarle. Pepe aceptó, y tuvimos un diálogo lindísimo en ese auditorio: sobre mitologías, sobre sagas de islandia y sobre Borges: un verdadero momento de diálogo y ámbito de civilización. A tal punto que cuando le escribí agradeciéndole, me contestó lo siguiente:

Primero, me reconforta tu agradecimiento, pero creéme que me provocó muchísimo placer leer tu libro del principio a final y me dio mucha alegría estar junto a vos en la presentación. No sabés cuanto me regocija que mi aporte haya sido de alguna utilidad. 
Hablando de alegrías, cuando me retiraba de Malba, me paró para saludarme una pareja, que -calculo- serían amigos tuyos. Él me dijo: muy frecuentemente no comparto tus ideas, pero lo de hoy fue muy bueno, te felicito.
Le respondí: que suerte que discrepamos, mirá que aburrido seria que estuvieses de acuerdo con todo lo que digo... 
 Te mando un abrazo
Pepe

A Pepe, lejos de molestarle, le había alegrado que mis amigos discreparan con él. Fue el hecho que eligió recalcar de toda una presentación que duró dos horas.

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Para terminar este post, y porque como comencé diciendo, las palabras en este caso me fallan, quiero parafrasear a modo de homenaje  la elegía que Theo Dorgan pronunció para el ilustre poeta irlandés Seamus Heaney:


"Un gran roble ha caído. Somos muchísimos los que supimos encontrar refugio en la amplitud de luces, matices y hojas que fue Pepe Eliaschev".



-Martín Hadis, 18 de Noviembre de 2014



 PS: Hice este post el sábado pasado. Había hablado con Pepe el día anterior. Ahora queda como un homenaje.


2 comentarios :

  1. Muchas gracias por recordar a Pepe de esta forma. Desde dónde esté, lo leerá con satisfacción.

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  2. Excelente, Martín !!!

    Mi cálido Abrazo a todos Ustedes, los que estuvieron tan cerca de Pepe como me hubiera gustado a mi..., a la Familia de Pepe mi Cariño y las energías para aplacar tanto dolor..., a sus vecinos que fueron bendecidos con la Presencia de tan Distinguido Ser Humano compartiendo veredas...; no puedo decir todo lo que me ocurre hoy que ha partido mi segundo Padre, pues, a pesar de la distancia, Pepe se convirtió en un Padre, necesitaba a diario escucharlo, me desafiaba a repensar ideas, despejaba dudas y compartíamos criterios distintos... Enorme Persona: "Querido y Respetado Pepe"... hasta siempre, Gracias por todo lo que nos diste !!!

    JuanCarlos Masciarelli.

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