viernes, 31 de octubre de 2014

Por qué detesto a los autos: una tecnología arcaica

De todas las tecnologías con las que interactuamos cotidianamente, los autos son sin duda la que más arcaica me parece.

¿Por qué?

Porque los autos -salvo honrosas excepciones- son una tecnología obsoleta, impráctica, peligrosa, despilfarradora y contaminante.

Vamos item por item:

-Obsoletos: como tecnología, casi no han avanzado en capacidad en sus más de 100 años de existencia. Los primeros autos comerciales con motores de combustión interna (véase por ejemplo el Benz-Motorwagen) tenían una velocidad máxima aproximada de 12 km/h.




Seamos generosos y comparemos eso, no con los autos promedio actuales, sino con los rompe-records que se utilizan en caminos desiertos: esos alcanzan velocidades máximas de unos 650 km/h.


Ahora bien, 650 km/h puede parecer mucho más que 12 km/h. Y lo es. Pero en términos numéricos, esto significa que en más de un siglo de existencia, los autos han multiplicado su velocidad por un factor de 50.

Comparemos esto con la evolución de las computadoras. La primera computadora electrónica, llamada ENIAC, fabricada en 1943, tenía una velocidad de 0.06 MIPS (=Millones de Instrucciones Por Segundo). La computadora actual más rápida, construida en China, tiene una velocidad de 33,860,000,000 MIPS.

En otras palabras: en 70 años las computadoras han multiplicado su velocidad de funcionamiento por un factor superior a 500.000.000.000 (500 mil millones). -  10 mil millones de veces más que los autos.

-Imprácticos:  la interfaz y el manejo de autos sigue siendo muy similar al de los primeros autos. Alguien tiene que manejarlo y fijar su atención en los detalles del funcionamiento del mecanismo interno (acelerador, volante, etc.), mientras se mantiene atento a las peculiaridades del camino durante todo el trayecto, y se asegura de no colisionar con otros mamotretos similares a cada costado. Esto es, a esta altura, absurdo.

El primer auto con volante de Inglaterra,
1898.
El volante de un Cadillac ELR 2013
El fin último de la tecnología automotriz es transportarnos de un punto A (de origen) a un punto B (de destino). Eso es todo lo que deberíamos tener que indicarle a un auto. No deberían interesarnos las características de su combustión, ni la regulación de su velocidad, ni los "cambios" de marcha, ni el embrague, del mismo modo que nadie tiene que andar calibrando el voltaje y el amperaje de la electricidad que le llega al CPU de una computadora mientras la usa para escribir un documento o realizar un cálculo.

Cuando un auto actual llega a destino, encima es necesario "estacionar". Tan ridículo es esto, y tan poco conveniente, que a tal fin se ha vuelto necesario construir lugares especiales (cocheras, garages) para almacenar los autos mientras no se usan. Existen muy pocos otros inventos humanos a los que les construyamos guaridas para que reposen mientras no se usan.

-Contaminantes: como si esto no fuera suficientemente absurdo, los autos necesitan además recargas periódicas de un liquido para funcionar. El liquido cuestión tiene una procedencia bastante desagradable:  proviene de la descomposición de microorganismos prehistóricos.



En otras palabras, nuestros autos, aún los más elegantes y modernos, siguen funcionando a base de un aceite asqueroso originado en zoo- y fitoplankton podrido



Para colmo, son...

-Peligrosos:  según la Organización Mundial de la Salud, 1.27 millones de personas mueren cada año en accidentes de autos, y unas 50 millones sufren heridas de diversa consideración. 


Homologando eso a la cantidad de computadoras en uso, si estas fueran igual de peligrosas, matarían unos 5 millones de personas por año, y dejarían unos 200 millones de heridos. Nadie, en tal caso, usaría computadoras.

Si las computadoras mataran una proporción tan alta de sus
usuarios como los autos, quedarían pocas personas con ganas de usarlas.
-Despilfarradores: teniendo en cuenta el precio de un auto, que cada persona se compre uno, para manejarlo luego solo unas horas por dia es un desperdicio absoluto de recursos y energía. La mayoria de los autos están quietos y estacionados durante el 95% de su vida útil. Solo se usan, en promedio, durante el 5% restante (es decir aproximadamente una hora y media cada 24hs)..



Imagínense si no existieran los ascensores comunes en los edificios, y cada persona tuviera que tener su propio vehículo vertical para llegar a su departamento. Así de absurda me parece la situación actual de nuestra tecnología automotriz.



A pesar de todo esto, hay una cifra aproximada de 1.000.000.000 autos en el mundo: si una civilización extraterrestre observara nuestras ciudades desde el espacio, probablemente concluiría que los autos -y no los humanos- son la forma de vida dominante en el planeta hoy en día.


EL PUNTO OMEGA

Entiendo que hay un límite práctico a la velocidad física a la que se puede trasladar personas, por lo cual no espero que los autos se vuelvan millones de veces más veloces. Pero dado que no se puede avanzar  demasiado en ese eje, lo menos que cabría esperar es que mejoren en todos los demás aspectos.

A esta altura, los autos deberían ser compartidos, manejarse solos, negociar distancias y velocidades óptimas entre sí, y llevar a sus pasajeros a destino sin que estos tengan que preocuparse en lo más mínimo por detalles del funcionamiento interno del motor.

En lo único que deberíamos intervenir los humanos es en decirles a dónde queremos ir, y eventualmente, por qué camino, y en qué "modo" de viaje (por ejemplo "disfrutando el paisaje" o "a la máxima velocidad posible").

Asimismo, los motores no deberían contaminar nada, y el porcentaje de muertes causadas por automóviles debería bajar a una tasa similar a la de los aviones o los trenes.

Afortunadamente, todo parece estar encaminándose ("no pun intended") en esa dirección. A juzgar por los desarrollos más recientes, a mediano plazo veremos más y más autos automáticos, livianos y que generen poca o ninguna contaminación.

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