domingo, 20 de julio de 2014

Los misterios de la mente: el cerebro como una tecnología alienígena


Daniel Lende, en su reseña de  una conferencia de Terry Sejnowski,  expresa algo que vengo pensando y afirmando hace tiempo:
[Sejnowski] comienza su conferencia hablando de los intentos actuales por hacer ingeniería reversa del cerebro para comprenderla, del mismo modo en que los ingenieros intentan entender cómo es que funciona un nuevo producto de Apple o Samsung o sony [para luego poder imitarlos]. Esto es algo que muchos ingenieros  hacen habitualmente hoy en día con los productos que ha fabricado otra gente. pero esa vía no se aplica para el órgano que rige nuestras vidas:  
El problema de intentar comprender el cerebro como un mecanismo tecnológico es que no sabemos [lo suficiente sobre él]. En lo que a nosotros respecta, el cerebro es, básicamente una tecnología alienígena. Desconocemos los principios básicos de su funcionamiento. Y si uno no conoce los principios básicos de algo y de todos modos intenta copiarlo, el resultado será basicamente un "culto de cargo"
¿Qué es un "culto de cargo"? Es una curiosa serie de rituales adoptada tras la segunda guerra mundial por los habitantes nativos de  islas del pacífico. Durante la guerra, los Estados Unidos utilizaron a esas islas como bases, y para ello construyeron pistas de aterrizaje. Los nativos, que hasta entonces habían vivido aislados, fueron entonces testigos de increíbles maravillas... De los cielos descendían hombres de color blanco en sus máquinas voladoras, aterrizaban en pistas, y al bajar traían consigo toda clase de prodigios: linternas, herramientas y comida enlatada y otros alimentos en cantidad.
Cuando la guerra acabó, los "dioses" blancos se fueron; y con ellos sus máquinas voladoras, y todos los regalos que traían del cielo. Para hacer que regresaran, los nativos decidieron que debían imitar lo que habian visto. Fabricaron aviones y copias de fusiles con cañas , pintaron sus cuerpos imitando los uniformes militares de los pilotos y soldados, y construyeron con latas imitaciones toscas de equipos de radio, y erigieron torres de control de madera.  

Con todo eso pretendían simular  el procedimiento del aterrizaje, para así -esperaban- propiciarlo. En la isla de Tanna, en el archipiélago de Vanuatu, continúa celebrándose hasta la actualidad el 15 de febrero este rito. Los nativos desfilan con imitaciones de rifles hechos de caña, ante aviones también fabricados con materia vegetal.

A esto se refiere Sejnowski en su charla: afirma, contundente -y a mi juicio, correctamente- que aún es muy poco lo que sabemos sobre el funcionamiento del cerebro. En lo que a nosotros respecta, entonces, debemos investigar el cerebro como si fuera una tecnología extraterrestre. Es decir: como un sistema que funciona de manera completamente distinta a cualquier cosa que hayamos inventado los humanos, y en base a principios que ignoramos por completo. Nuestros penosos intentos de comprender al cerebro en términos de nuestra tecnología actual, e imitarlo como si fuera una computadora se parecen a los aviones y rifles hechos de cañas de los nativos de Vanuatu:

Este es el resumen de Sejnowski:
Armamos a las apuradas una tosca imitación en los altares de nuestra tecnología,y creemos que [esas imitaciones basadas en circuitos electrónicos] nos proveerán las mismas mercancias prodigiosas que hemos visto salir de nuestros cerebros. [Pero al intentar hacer cerebros de silicio estamos haciendo lo mismo que los nativos de Vanuatu con sus aviones de caña: Imitamos lo que creemos estar viendo... Es el equivalente a] intentar construir con cañas algo que se parece a un avión, con la esperanza de que se eleve y nos lleve hasta el cielo. Pero [nuestros aviones de caña] jamás despegarán; [ nuestros torpes intentos de imitar apariencias y formas nunca bastarán para fabricar un verdadero cerebro], porque ni siquiera tenemos los conceptos necesarios para lograrlo.
Estamos tan lejos de entender los principios más elementales del funcionamiento del cerebro como los nativos están de comprender qué es realmente un avión: ni siquiera entienden qué es un motor e ignoran por completo los principios de la aeronáutica y todos los demás conocimientos relevantes
Los aviones de caña parecen aviones, simulan su apariencia de una forma muy rudimentaria, pero están muy lejos de serlo en su esencia.

De igual modo, nuestras computadoras son capaces de simular algunas conductas de nuestros cerebros. Pero nuestro cerebro no es  una computadora, no se le parece en nada, y realmente no sabemos qué clase de ingenio es (si cabe esa palabra); acaso no estemos comprendiendo siquiera los mismo principios físicos en los que está basado su funcionamiento.. Esto no quiere decir que no podamos entenderlo jamás. Es muy posible que algún lo logremos. Pero ese día está aún distante, y el primer paso que podemos dar en esa dirección es desechar metáforas inútiles.





DOS ACLARACIONES

Con "tecnología alienígena" Sejnowski no está sugiriendo ni remotamente -como hacen algunos individuos- que el cerebro sea una creación de extraterrestres. Sencillamente está diciendo que -como en muchos otros casos ya demostrados- la evolución hace las cosas a su manera, que no tiene por qué tener nada que ver con la forma en que las hacemos nosotros: los peces no funcionan como nuestros submarinos, los pájaros no son helicópteros, y el cerebro no tiene por qué ser un reloj ni una computadora. Y en este caso la evolución ha generado un órgano tan complejo que ni siquiera entendemos bien cómo está haciendo lo que hace. En ese sentido, y ese solamente, es algo "alienígena", extraño, y en cierto modo ajeno a nuestra tecnología por lo  muy alejado que está de nuestras capacidades actuales.

Aclaro asimismo que a pesar de ello, las computadoras pueden ser capaces de imitar rasgos y habilidades específicas de nuestro cerebro. Así que sigo pensando que la así llamada inteligencia artificial es posible y viable; solo digo que no tenemos que confundirnos en lo siguiente: que una computadora pueda parecerse a un cerebro en algunos aspectos no significa que comparta necesariamente su esencia ni sus -por llamarlos de algún modo- mecanismos..

1 comentario :

  1. Por fin leo u oigo, algo sensato; en mi modesta opinión; esta persona, Terry Sejnowski, posee la humildad de un sabio, sabe que se conoce poco, más bien, nada, respecto del como y el por qué, el cerebro humano, funciona. Respetado Hadis, muchas gracias y buena noche.

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