jueves, 17 de julio de 2014

El reflejo genético de la amistad

La sensación de que los amigos "son como familia" está basada en algo más que emociones. Investigaciones recientes indican que nos parecemos más, en términos genéticos, a nuestros amigos que a la gente en general.

"Lo impresionante es que las personas que tienen un vínculo de amistad resultaron ser significativamente más parecidas entre sí de lo que hubiéramos esperado", dice James Fowler, profesor de genética de la Universidad de California San Diego, quien lideró el estudio junto Nicholas Christakis, experto en ciencias sociales de la Universidad de Yale. 


Estos científicos analizaron una población de 2000 personas, eliminaron cualquier sesgo posible dado por posibles parentescos u otras cercanías manifiestas, y los resultados son sorprendentes. La coincidencia en genomas es 0,1%. mayor con nuestros amigos que con cualquier persona elegida al azar. Al parecer los amigos que elegimos (ya sea inconscientemente, o por las afinidades causadas por el genoma) son tan parecidos a nosotros como nuestros primos cuartos: como si compartiéramos lo que en genealogía se llama un tras-tatarabuelo, es decir un cuarto abuelo o chozno (o sea, el padre de un tatarabuelo). Esta afinidad genética puede parecer mínima, pero no lo es, porque en los hechos, lo cierto es que no cabría esperaer ninguna. Y sin embargo los genes están allí, diciéndonos claramente que, genéticamente hablando, nuestros amigos son tan parecidos a nosotros como nuestra familia extendida.


Curiosamente, varios de los genes que aparecen con más frecuencia simultáneamente entre amigos tienen que ver con el olfato. Acaso la similitud genética no resulta de una elección de personas , sino que los aromas que nos atraen y nos repelen nos hacen converger con gente cuyo sentido del olfato es similar al nuestro.



Algunos han comenzado a llamar a este efecto de convergencia geográfica, "Efecto Starbucks".

"Si te gusta mucho el aroma del café, entonces es más probable que acudas a un lugar donde el resto de la gente siente la misma atracción por ese aroma. Y ese será acaso el ámbito donde harás amigos. Un ámbito donde todos se juntan porque les gusta el café, de manera que uno termina haciéndose amigo de gente a la que también le gusta el café."

En otras palabras, la mayor coincidencia en genes con nuestros amigos  se debe acaso a que los hemos conocido en ámbitos por los que tanto ellos como nosotros sentimos atracción. Los hemos conocido entonces porque tenemos un interés o atracción en común, acaso impulsados siquiera parcialmente por esos genes que compartimos. La mayor correspondencia genética no resultaría entonces de una selección individual de cada persona, sino que sería la consecuencia de que nuestros respectivos genes nos hayan hecho elegir los mismos ámbitos y hayan posibilitado nuestro encuentro.


Según Matthew Jackson, de la Universidad de Stanford, "Es obvio que los humanos nos congregamos con personas similares a nosotros... Este estudio nos brinda evidencia de que esos encuentros ocurren  no sólo al nivel de rasgos evidentes, sino también de otros que son quizá mucho más sutiles, rasgos en los que realmente nunca habíamos pensado."

"Creo que la conclusión más importante es que no podemos estudiar a la evolución humana como si fuera un fenómeno de individuos aislados à la Robinson Crusoe. La evolución humana no operó sobre individuos aislados, separados de los demás. Operó siempre sobre comunidades. Evolucionamos siempre junto a nuestros amigos."



De manera que los amigos son literalmente, y en términos genéticos, nuestra familia. La familia que elegimos tener.

¡FELIZ DIA DEL AMIGO!

No hay comentarios. :

Publicar un comentario