miércoles, 2 de abril de 2014

Todos somos Neanderthales


 Una réplica en tamaño natural de un Hombre de Neanderthal
vestido como un ejecutivo actual, recibe a los visitantes
en el Museo Neanderthal de Mettman, Alemania.

Cuando nuestros antepasados más distantes dejaron atrás su África natal, hace unos 60.000 años, y se adentraron en Europa y Asia, se encontraron allí con una sorpresa: esas tierras, nuevas para ellos, no estaban, sin embargo, vacías. Allí vivían ya nuestros primos evolutivos, los neanderthales: robustos y mucho más fuertes que nosotros, y de facciones duras y algo toscas, eran, de todos modos, reconociblemente humanos. 




Cuando se encontraron, ambas poblaciones -homo sapiens y homo neanderthalensis- se mezclaron e intercambiaron sus genes. Esto no es una mera hipótesis, sino un hecho que nos consta y que ha dejado rastros en nuestro propio ADN: todos los humanos modernos (excepto los originarios de África) tenemos entre 1% y 4% de genes de neanderthal.



Esto quizá contribuye a explicar qué ocurrió con los Neanderthales. Habían vivido en Europa durante 300.000 años. De repente, hace unos 30.000, justo cuando el homo sapiens llegó a esas regiones, nuestros primos desaparecieron de manera abrupta. Este es uno de los grandes misterios de la prehistoria humana. ¿Acaso los homo sapiens los matamos a todos? ¿Los exterminamos en sucesivos combates, o los dejamos sin suficientes presas para alimentarse por ser nosotros cazadores más hábiles? La presencia de sus genes en los nuestros nos indica otra posible hipótesis: acaso, sencillamente, nos mezclamos con ellos. En tal caso, no han desaparecido del todo: los Neanderthales somos nosotros.



Tenemos, en todo caso, varias cosas que agradecerles. Hace años se sabe que los genes de los Neanderthales presentes en nosotros influyen en la formación de nuestro cabello, piel y uñas; los científicos creen que la mayoría de las adaptaciones que heredamos de ellos nos sirvieron para adaptarnos a los rigores del clima de Europa, mucho más frío que el de África. Investigaciones recientes realizadas en el Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck, en Leipzig, y el Instituto de Biología Computacional de Shanghai, indican que las secuencias de ADN  Neanderthal son especialmente abundantes en genes que influyen en la concentración de lípidos y expresión de enzimas en el cerebro. "Todavía no sabemos qué es lo que estos genes le hacen al cerebro humano," -afirmó Philipp Khaitovich, uno de los científicos que participó de esta investigación- "pero el mero hecho de que los genes de Neanderthales hayan influido en la estructura de nuestros cerebros tiene, de por sí, implicancias interesantes."
  

2 comentarios :

  1. Alexander De Large5 de abril de 2014, 11:44

    Estimado, noto con sorpresa que en la ùltima foto de la nota se pueden observar con facilidad rasgos y facciones similares al ex Pte. de R.A., el Dr. Carlos Saùl Menen. Esto explica la limitaciòn de recursos para expresarse de dicho funcionario o es simplemente una ilusiòn òptica?. Gracias.

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  2. APARENTEMENTE VISTO LOS ÚLTIMOS RESULTADOS DE ÉSTOS AÑOS EN EL PAÍS MENEM NO TUVO NINGUN VÍNCULO HEREDITARIO CON EL HOMO SAPIENS. Y LOS QUE VINIERON DESPUES TAMPOCO.

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