viernes, 18 de abril de 2014

Fuera de contexto

Como  lingüista y antropólogo, me divierte omitir o reconfigurar el contexto de mensajes cotidianos para jugar a resignificarlos. Hay veces en que ni siquiera hace falta alterarlo, sino que el emisor del mensaje no se ha dado cuenta de que no todos compartimos su contexto. Y así el mensaje, que para esa persona tiene un significado obvio, pasa a significar para el promedio de sus lectores algo completamente distinto.

Hoy me ocurrió eso al leer el diario en mi teléfono celular.

La edición móvil de Clarín de hoy tiene en primera plana la siguiente noticia:


Así planteado, el titular nos transporta a otro mundo, en el que todos somos inmortales. Porque alguien ha muerto, hay un cuerpo y será cremado y eso de por sí es noticia.

Imaginé enseguida un mundo de inmortales, en el que el solo hecho de que alguien muera sería de por sí extraordinario. Sería un hecho impensable, que saldría en las primeras planas de todos los diarios del planeta.


Alguien murió, y eso es algo suficientemente extraño como para generar un titular sorprendente. Imaginé entonces el siguiente diálogo: 

 "El niño entró a su casa como una tromba, a los  gritos. Estaba claramente sorprendido. Algo nuevo había ocurrido:
 -¡Miren los diarios! ¡Las noticias!
 -Pero ¿Qué te pasa?
  -¡Papá, papá, alguien ha muerto!"
  -¿Muerto? Pero ¿qué dices, hijo? Nadie muere ya. Ni siquiera en accidentes. Y con nuestras mejoras genéticas, nadie ha muerto en los últimos mil años.
  -Pero te digo que alguien murió. 
  -¡No puede ser! Nadie hace eso ya. Nadie.





  -Sí. Ya sé. Lo aprendí bien en la escuela.  Todos somos inmortales. Nuestra expectativa de vida es infinita. Pero mira lo que dice el diario. ¡Mira! ´Hay un cuerpo.´ ¡Un cuerpo! Por cómo lo dicen, parecería que ya no tiene vida. Cuando la persona se ha ido, queda.... ¿el cuerpo? ¿Estoy entendiendo bien? El resto de lo que dice, no logro comprenderlo. Lo llevaron a una ´funeraria.´ Y será ´cremado.´ No sé esas palabras.
-¿Qué?
-¡En serio!¡Mira! Está en todos los diarios. Mira, aquí está: ¡Puedes verlo tú mismo!
 -¡Por dios, es cierto! ¡Alguien ha muerto! ¡Muerto! Qué cosa más extraña. ¿Qué le habrá pasado?
 -Es lo que me pregunto yo.  No funcionó su blindaje? ¿Y las nanomáquinas no pudieron repararlo, ni curarlo?
-No lo sé... No lo comprendo ¿Cómo puede haber pasado? Habrá una ola de demandas a fabricantes y al estado. Los jueces van a divertirse con esto. Hace siglos que no ocurre algo así.
-¡Shhh! Estoy leyendo la noticia. Trato de entender ¿Qué es ´cremar´? ¿Qué es una ´funeraria´?
 -No lo sé.  No conozco esas palabras. Recuerdo haberlas leído en texto antiguos, pero no sé qué significan."

Así este titular me llevó a imaginar un cuento fantástico. La explicación, claro, es más prosaica. Ayer murió Gabriel García Márquez. La edición para plataformas móviles del diario Clarín omitió por accidente ese dato, y así la noticia perdió su sentido original. Al olvidar el titular principal y no aclarar que el fallecido es ese prestigioso escritor, la gran noticia pasó a ser, no que haya muerto Gabriel García Márquez, sino el mero hecho de que haya muerto alguien.

Se trata de un error, pero -al menos desde mi punto de vista- un error venturoso: me llevó a imaginar un cuento. Y esa es acaso la mejor manera de despedir a un escritor.



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